29 noviembre 2009

VIDEO DE LA QUINTA ESTACION


HOY, POR QUE SI,
PORQUE CREO EN EL AMOR,
PORQUE MAÑANA 31 DE NOVIEMBRE
ES UN DÍA QUE RECUERDO
CON ESPECIAL CARIÑO,
PORQUE SE ACERCA UN NUEVO AÑO
 LLENO DE DESEOS Y SUEÑOS...
PORQUE MI HERMANA SE CASA, 
QUIERO DEDICAR ESTA CANCIÓN
A TODOS LOS ENAMORADOS
DESEÁNDOLOS UN AMOR SINCERO.


RELATO DE UNA NOCHE DE JUEVES

imagenes para hi5
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RECUÉRDAME, ...
AUNQUE SEA PARA MAL.

Es Jueves en un casi olvidado lugar de Murcia. Tengo prisa por llegar a mi casa para  salir de nuevo. Voy a sacar a mi perrita Rubia para que bajo la luz de la Luna y la humedad de los huertos abandonados, corra y se enfade un poco con algún gato callejero; hoy la espera un paseo mas breve de lo habitual. La vestiré con su jersey de rayas a colores, la rascaré un poco detrás de las orejas y saldremos a pasear. 
Tengo prisa por regresar.
Hoy es Jueves de Noviembre, el último Jueves del mes, y como siempre si nada lo impide, me acercaré a escuchar el recital de poemas o relatos...de los escritores de este pueblo, igual que hacía en mi ciudad hace unos años cuando sin apenas darme cuenta me encontré, no se como, recitando los Jueves y algunos Sábados, con mis compañeros del Ateneo Literario.
Aquí, en este lugar perdido de Murcia, no recito, no son estos mis compañeros, no me tiemblan las piernas y las dedos de las manos cuando levanto la mirada y un montón de ojos me miran esperando a que comience. Aquí, solo soy una oyente mas, de último Jueves de mes, de fines de semana, de las últimas filas...
Rubia  y yo estamos de vuelta. Me cambio de ropa aprisa; fuera vaqueros estampados de pezuñitas polvorientas por la tierra del camino. Tengo preparada la falda naranja, y una camisa estampada, las botas y todo lo demás en color marrón, para no desentonar con ese grupo de oyentes algo maduros de cada Jueves último de mes.
Atrás dejo la silla giratoria del despacho, el ordenador, las sonrisas y saludos amables para unos y otros que apenas conozco y con quienes nada me une.
La sala está algo alejada de mi casa, en la parte alta del pueblo y el camino hasta allí es inclinado y la noche se ha cerrado; no hay nadie en las calles, ni  ruido de conversaciones, ni las risas de los niños que se oyen horas antes cuando salen del colegio. Iré en coche si quiero llegar a tiempo, antes de que los asistentes comiencen a moverse nerviosos en las butacas, llegaré cuando todos estén mirando al frente, al escenario y nadie se percate de mi presencia.
El ordenanza me saluda levantando la mano y aprovecha mi llegada para acercarse a la sala a escuchar de cerca el relato que se cuenta.
Me gusta sentarme en las últimas filas, pero esta noche están ocupadas aunque la sala no llega a estar medio ocupada, y tengo que buscar butaca mas abajo. Después de colgar el bolso en el asiento delantero y quitarme la chaqueta con cuello de pelo, para poder soportar el calor que allí hace, la casualidad, el azar que siempre está presente en mi vida para lo bueno y lo malo, lo vi a él en la butaca de la fila anterior. Allí, delante de mí estaba él sentado, mas bien recostado,con el cuerpo inclinado hacia el lado izquierdo  como si le pesara, como siempre lo ví sentarse en los años que estuvimos juntos.
Presté mucha atención al relato que contaban y despues comenzaron con otro.
No sabría decir que le ocurría, pero si como le ocurría. Estaba nervioso, inquieto, como una lagartija en un jaulita pintada en dorado, que no de oro. El asiento  se le hacía duro como si fuera de vasta madera.
Quizás presintió algo, mí presencia detrás de él, escuchando lo qeu se decía en el escenario, y observando, y pensando, y recordando todo lo que vivimos juntos durante 7 años y medio.  Quizás, el sintió lo mismo que yo sentí cuando él días, atrás,  y meses atrá,  estaba presente muy cerca de mí creyendo que no lo sentía, que no percibía como me observaba y se ocultaba.
Recuerdo las tardes o noches en que me acercaba este verano hasta la casa de alguien que quise tener por amiga, pero fue tambien mi vecina, su vecina, allá en la huerta, tierra con tierra, valla con valla, saludos en pijama con el vaso de café en la mano. Esos días de este último Julio y Agosto en que cenábamos juntas solas o con amigos en el porche de su casa, y yo siempre me sentaba de espalda a la valla para evitar mirar al otro lado, al lado que fué mi casa por unos años.
Tal vez ahora el esté sintiendo lo mismo que sentía yo cuando esas noches, de repente me cubría una desazón y un mal fario,  que dicen los supersticiosos, y tenía la sensación de estar enferma, hasta que mi amiga u otro acompañante  me comentaba, me respodía con poca voz para no ser oidos: ¡Quieta ahí, no vuelvas la cabeza y sigue hablando normal!- Era entonces cuando ella me contaba que él, quien hoy está un escalón por debajo del mío, sentado en esa butaca que se le hace incómoda, estaba escondido entre sus azaleas, la higuera, y los manzanos, mirándonos, al amparo de la noche a veces muy tardía, escuchándonos, tal vez quieriendo descubrir si  tal vez el era nuestro tema de conversación. Y yo, me sentía mal por ello; también la silla me hacía dura y las manos se me volvían inquietas.
Se ha cortado el pelo hace pocos días y creo que ha estrenado gafas. Lleva su vieja chaqueta americana azul marino que le gusta ponerse cuando cree que debe vestir bien aunque nunca me gustó porque le daba un aire de muy anticuado, y está muy vieja.
El relato que escucho ahora trata de una historia de tres; de como dos hicieron para desenbarazarse de un tercero. Pero también versa de como vengarse de quién no supo ofrecer lo poco o mucho que pudiera dar, de alguien que prefería vivir sin ayudar a vivir, de alguien que creyó tener el mundo en sus manos y las personas a sus pies, de alguien que quiso tener todo sin dar nada. Y también puede ser que cuente sobre como una persona puede ser capaz de separar a otras que estaban unidas aun con sus defectos, que son en realidad libres de aceptarlos, influyendo negativamente en su relación, personándose como el ángel liberador que le concederá todos sus mas secretos deseos.
Estaba nervioso. Conozco bien esos gestos, ese comportamiento suyo mientras escuchaba o hacía que escuchaba el relato sobre tres; sus brazos no podían estar quietos cambiando de postura una y otra vez, su cabeza plateada no encontraba la posición justa, sus dedos iban y venían de las gafas a la barbilla, como si creyera que se fueran a caer; su mandíbula por el lado izquierdo, como siempre, era un constante cojín donde sus delgados dedos jugueteaban, y sus tics causados por la inquietud se hacían evidentes.
Tal vez, pensé sientiéndome a cada momento mas tranquila, si el relato que escuchaba le traía a la memoria la versión de su propia vida siempre a tres bandas, siempre temorosa de una posible venganza, siempre pendiente de ser él lo mas importante, y siempre, olvidandose de todos.
He salido a fumar un cigarro entre relato y relato porque hace mucho calor en esta sala. Estoy pensando en marcharme para que mi presencia, involuntaria en inconscientemente junto a él deje de perturbarlo. Ya lo hice alguna otra vez en otros Jueves de fin de mes, y en el desfile de las fiestas del pueblo, en el supermercado, y en el mercado de los Viernes, cuando lo ví con ella, su nuevo instrumento levanta egos, o solo. Pero esta vez no me voy. Estoy en mi sitio, en mi butaca cogida al azar, escuchando relatos mas o menos agraciados, esperando a que termine el acto para que el ordenanza me despida hasta el Martes próximo que acudiré a la biblioteca a leer.  Estoy aquí porque me gusta estar.
Ha terminado la lectura. Me entretengo a despedirme de alguna gente que ni siquiera conozco su nombre, o lo he olvidado, pero que esos Jueves y otros días mas coincidimos allí, y me dirijo al coche y mientras abro la puerta, él vuelve a estar cerca, caminando con pasos cortitos y rápidos como si tuviera prisa, con aire nerviosos como siempre y sortenado coches para no pasar junto al mío, que resulta, está demasiado cerca del suyo, aunque no me percaté de ello al llegar. Camina  con aire altivo, orgulloso y la mirada desviada a cualquier parte. Y el pensamiento, ¿Donde?. Quizás deseando encontrar un rincón  donde poder verse como sueña verse sin que el sueño se lo rompa nadie, donde no sienta que la culpabilidad lo hunde, donde no haya nadie que conozca mas de é que el  mismo, donde pueda sertirse heroe aun siendo villano .....
Su coche circula tras el mío por todo el pueblo. Y no tengo prisa por llegar. Ya no puede mirarme y escucharme de nuevo escondido entre sus árboles, porque ya no me encuentra allí, al otro lado de la valla. Ya no puede preguntar sobre mi porque nadie hay que le responda a esas preguntas.  Ahora sólo puede seguir viviendo y volver a repetir la historia a tres bandas una vez mas, seguir pensando en si mismo. He llegado a mi calle, a mi casa, y su coche se aleja hacia unos metros mas allá donde yo, ya no voy.

Eloisa

22 noviembre 2009

LAS PALABRAS DICEN MAS DE LO QUE SE LEE.


Caminábamos ahora por un bosque. Las ramas mas altas, secas y cubietas de nieve, recibían los primeros rayos del sol. La neblina estaba terminando de disiparse.
- Se a donde quieres llegar, padre.
- Si, El mundo vive un momento en que mucha gente está recibiendo la misma orden.
- Siga sus sueños, transforme su vida en un camino que conduzca hasta Dios. Realice sus milagros. Cure. Realice profecías. Escuche a su angel de la guarda. Transfórmese. Sea un guerrero, y sea feliz en el combate.
- Corra sus riesgos.
Ahora el sol lo inundaba todo. La nieve empezó a brillar, y la claridad excesiva me dañaba los ojos. Pero - al mismo tiempo - parecía completar lo que decía el padre.
- ¿Y esto que tiene que ver con él?
- Le he contado el lado heroico de la historia. Pero usted no sabe nada sobre el alma de los héroes.
Hizo una larga pausa.
- El sufrimiento-prosiguió.
En los momentos de transformación, aparecen los mártires. Antes de que las personas puedan dedicarse a sus sueños, otros tienen que sacrificarse. Afrontan el ridículo, la persecución, el intento de desacreditar sus trabajos.
- La Iglesia quemó a las brujas, padre.
- Sí. Y Roma echó a los cristianos a los leones. Los que murieron en la hoguera o en la arena subieron rápidamente a la Gloria Eterna; fue mejor así.
Pero hoy los guerreros de la luz se enfrentan a algo peor que la muerte con honra de los mártires. Son consumidos poco a poco por la verguenza y la humillación. Eso ocurrió con Santa Teresa, que sufrió el resto de su vida. Eso ocurrió con María Jesús. Esto ocurrió con los alegres niños de Fátima. Jacinta y Francisco murieron a los pocos meses; Lucía se internó en un convento, de donde no salió nunca más.
- Pero no ocurrió eso con Bernardette.
- Claro que sí. Tuvo que soportar la carcel, la humillación, el descrédito. Debe de haberle contado las palabras de la aparición.
- Algunas palabras - respondí.
- En las apariciones del Lourdes, las frases de Nuestra Señora no alcanzan para llenar media página de un cuaderno; pero aun así la Virgen se encargó de decirle a la pastora: "No te prometo felicidad en este mundo." ¿Por qué una de las pocas frases fue para prevenir y consolar a Bernardette? Porque ella sabía del dolor que le esperaba a partir de ese momento si aceptaba su misión.
Yo miraba el sol, la nieve y los árboles sin hojas.
- El es un revolucionario - siguió diciendo el padre, y el tono de su voz era humilde-. Tiene poder, conversa con Nuestra Señora. Si consigue concentrar bien su energía, puede estar en la vanguardia, ser uno de los líderes de la transformación espiritual de la raza humana. El mundo vive un momento muy importante.
Si esa es su elección, va a sufrir mucho. Sus revelaciones llegan antes de tiempo. Conozco lo suficiente el alma humana para saber lo que le espera.
El padre se volvió hacia mí y me puso las manos en los hombros.
- Por favor -dijo-. Apártelo del sufrimiento y de la tragedia que le esperan. El no lo resistirá.
- Entiendo su amor por él, padre-
El sacerdote meneó la cabeza.
- No, usted no entiende nada. Usted es todavía demasiado joven para conocer las maldades del mundo. Usted, en este momento, tambien se ve como revolucionaria. Quiere cambiar el mundo con él, abrir caminos, hacer que la historia de amor de ustedes se convierta en algo legendario, que sea contado de generación en generación. Usted, todavía cree que el amor puede vencer.
- ¿Y acaso no puede?
- Si puede. Pero vencerá cuando llegue su hora. Cuando hayan terminado las batallas celestiales.
- Le amo. Y no necesito esperar las batallas celestiales para dejar que mi amor venza.
Su mirada se volvió distante.
- A orillas de los rios de Babilonia estábamos sentados y llorábamos - dijo, como si hablara consigo mismo-. En los álamos de la orilla teníamos colgadas nuestras cítaras.
- Qué triste - respondí.
- Son las primeras lineas de un salmo. Habla del exilio, de aquellos que quieren volver a la tierra prometida y no pueden. Y ese exilio todavía va a durar un tiempo. ¿Qué puedo hacer para intentar impedir el sufrimiento de alguien que quiere regresar al Paraiso antes de tiempo?
Nada padre. Absolutamente nada.


* Texto sacado de una obra de Paulo Coelho.

Lo elegí porque se que hay gente que le gusta reflejarse en sus palabras, las de Coelho. Pero las palabras, estas y todas las palabras, tienen mas de una lectura, y no siempre ni para cualquiera, es sencillo introducirse en ellas sin pecar de ser un mero lector y no un pensador. Hay que ser algo inocente para adular y adorar por las palabras que se leen o escuchan. Y lo contrario, para entender. No es lo mismo leer, oir y asentir; eso es lo mas sencillo a lo que podemos alcanzar, lo mas simple para creer que hemos encontrado nuestra verdadera panacea en el primer o casi primer texto que al leerlo identifica esa ilusión por encontrarnos a nosotros mismos en algún lado, aunque sea un libro escrito con el pensamiento de otro. Lo complicado es encontrarnos despues de haber probado a leer y oir infinidad de textos y voces, para saber que en cada uno podemos hallarnos por infinitamente distintas que sean sus frases, sus palabras. Y es que en todo hay algo oculto dificil de descifrar. En todos hay algo que nos falta de asomar. Algo pendiente de conocer.
Eloisa

21 noviembre 2009

POEMA

CANCIÓN A UNA PERRA ABANDONADA



Salía hoy a pasear con un destino fijado
con el tiempo bien medido y  quehaceres calculados
mercado arriba y abajo para no llevarme nada,
solo observar a la gente como carga de manzanas,
de lechugas y tomates y alguna que otra rebaja,
cuando en medio de la plaza escucho que alguien me llama
y me detengo con desgana,
alerta y la frente alta; no importa lo que me hablan,
chismes que no me dañan;
me encamino hacia las plantas: menta, romero y albahaca...
que no pensaba comprar pero le van a mi casa
para adornarla de aromas que me transformen el aura
de colores positivos, de alegría y mucha calma.
Me alejo por la calle arriba, por el parque y otra plaza
con los libros en la mano y las plantas embolsadas
por esas calles que cuestan porque están muy inclinadas.
En la biblioteca estaba cuando de nuevo me llaman, giro
otra vez la mirada, y me encuentro a un alma hermana
que me recuerda - esta noche no has de faltar en la sala -;
asiento sin estar segura de querer hablar de nada, y de nuevo,
cuando bajo a la otra planta, me preguntan por el día,
por mis cosas, por mi casa, y  por las plantas,
si quiero llevarme un tomo de poemas que regalan.
Cuando estoy de vuelta a casa, calle abajo, por el parque
una vecina me para y me cuenta que mañana
tiene una celebración y debe ponerse guapa ...
y mas charla y mas palabras.
Ya estoy cerca de mi casa.
He llegado muy cansada, dejo la bolsa y las plantas, ...
dejo... toda la mañana, y salgo otra vez de casa.
Con el pan y ya en la entrada me hacía la despistada
pero saludo de nuevo a una mujer trastocada que me cuenta
porque en el fin de semana no estuvo donde esperaba,
y las cosas del azar, 
al hacer esa parada por tener que acompañarla,
cambié de puerta, y allí estaba,
la perrita abandonada, muy pequeña y muy preñada,
con una triste mirada y las orejas tan largas que casi
le tapan la cara, meneando el rabo contenta
cuando vió que me acercaba,
como otras veces lo hice para calmarle la gana;
y al pensar en su mirada y viendo que me llamaba
la levanté hasta mi hombro y me la llevé a mi casa;
no tiene nombre ni ama, no tiene cama, ni agua
pero tiene una mirada de ojos de almendra asustada ...
un hocico de carbón y un pelo de miel, dorada...
tan pequeña y tan preñada...
esta perra abandonada...

Eloisa

Aquí teneis algunas páginas, y podeis encontrar muchas mas, que no siempre son agradables, pero tal vez sirvan para enseñarnos a ver. No salgas de aquí sin verlas.

18 noviembre 2009

CUENTO DE LA NIÑA, EL TREN Y LAS PIEDRAS

"LA NIÑA, EL TREN Y LAS PIEDRAS"


Es la historia de una niña que soñaba con viajar, con una casa bonita donde poderse quedar. Desde muy chica jugaba con las piernitas colgando por el hueco de las verjas, y sentada en el alfeizar de la ventana soleada, mientras  los railes miraba esperando oir el pitido del  tren que iba a pasar. Y cuando al fin lo escuchaba, se ponía muy contenta, y abría mucho los ojos para ver las ventanillas, gritar a los pasajeros que volvían de viajar.  Se asomaban las cabezas como intentando encontrar, por fin, la  estación cercana donde deseaban llegar. Veía  brazos cagitados como queriendo atrapar un poco del aire fresco que los ayude a llegar. Y  la niña se creía,  que todos los pasajeros le respondieran a ella que desde la gran ventana los brazos les agitaba. Con cada vagón que se iba, que se perdía perdía de vista allá lejos, por la vía, creía haber dejado dentro un trocito de sus sueños, y que algún día, lejano, uando ya fuera mayor, podría juntarlos  todos en un precioso lugar, aquel lugar donde el tren un día la dejaría, en su última estación, en ese último andén.
Seguían pasando los días mientras la niña crecía. Ya podía ir a las vías y recoger carbón quemado que le tiznaba las manos; carbón lleno de agujeros como minúsculas cuevas, y la niña imaginaba, fascinada, que en cada retorcido hueco, habitaban unos seres minúsculos y traviesos que le gritaban pidiendo que no les dejara allí,  viviendo junto al rail durante toda su vida, porque ellos tambien querían subir una vez al tren, para ver nuevos railes y llegar a otra estación, y no ensuciarse de negro, mancharse de otro color.
Y por eso cada año, al llegar la Navidad, recogía de esas  piedras que no solían pesar, y las colocaba en casa, el  hueco en el armario, sobre el musgo y la arenilla, en una esquina y en otra, rodeadas de ramitas de árbol tierno y de tomillo. Era entonces, mientras ella colocaba las figuritas del belén, hacía que su carbón y los minúsculos seres se convertíeran en montes con sus laderas nevadas de harina, y el musgo fuera una pradera correteada  por ovejitas , pollos y pastores, de plástico.
Era su manera de crear el mundo a su gusto; ese bonito lugar que alcanzaría cuando pudiera subirse a su tren.
La niña siguió creciendo y se atrevió a caminar a lo largo de las vías, de su casa a la estación, y poco a poco, hasta esos pueblos cercanos donde paraba a comer, sentada en algún andén, en la ribera de un rio, en los bancos de las plazas..., y buscando su rincón. Se llevaba en la mochila unas piedras del camino, de diferentes colores, que luego guarda en su casa para poderlas pintar: florecitas amarillas, algún paisaje otoñal, muchas estrellas, soles, lunas, una barquita en el mar, una torre de un castillo... muchas veces las pintaba casitas de madera y piedra  con porches llenos de flores y unos jardines muy verdes donde los perros corrían persiguiendo alguna liebre o un ratón, hasta perderlos de vista en las piedras del estanque, o en las ramas de un llorón. 
La niña se hizo mayor y de tren en tren viajaba con su piedra en la mochila y llegando en cada viaje hasta un nuevo rincón. En cada tren una historia.  Ahora las ventanillas ya no se pueden abrir para recoger el aire antes de llegar al sitio donde quedarte a vivir. Ni puedes sacar los brazos para abrazar la estación, ni saludar a las niñas que miran el tren sentadas en el borde de la vía o asomadas al balcón.  Pero no importa ya eso. Desde que montó en un trén buscando sitios preciosos para sentarse a pensar, y recorrió esos  caminos donde el tren podía parar, fue dejando esas piedritas que antes solía pintar para no perder el rumbo por si debía marchar. Se encontró seres de ensueño, noches de brazos abiertos, tardes de sol marinero y arena fina de mar; se encontró montes espesos donde tumbarse a mirar el cielo con sus estrellas que la pudieron guiar. Y encontró un lugar muy bello donde se quiere quedar, con su casita de piedra, sus caminos para andar, sus seres de fantasía que la vienen a buscar, su estanque lleno de peces que relajan su mirar. Y en banco de madera, siempre al amanecer, se sienta a escribir poemas que otros puedan leer.


Eloisa

17 noviembre 2009

POEMA DEL MAL AMOR



"POEMA DEL MAL AMOR"

Si me lo hubieras mostrado.
Si antes hubiera sabido
cuanto debía perder,
nunca te habría mirado,
nunca habriamos hablado,
nada nos habría unido,
ni de día ni de noche;
no hubiera asido tu mano
que me ha llevado engañada
a este alto acantilado.
Nada sabrías de mí
si tu me hubieas contado
que te gustaba mentir
que te gustaba jugar
a esconderte en los naufragios.
Si antes hubiera sabido
que no sabías amar,
yo no te hubiera querido.
Si antes hubiera sabido
que no aprendiste a llorar,
que quien llora te hace gracia
y te ries sin parar.
Tenias que haberme dicho
que persigues los halagos,
las pieles suaves menudas
de niñas sin madurar.
Si tu me hubieras contado
que te gustaba leer
cartas de amor y poesias
para poderme vencer,
para sonrojar los rostros
de quienes saber querer,
para provocar la burla
de quien las quiera leer.
Si me hubieras avisado
que no querías crecer
que te resultaba facil
solo dejarte querer
y sin tu querer a nadie,
que solo querías mecer
tu cuerpo viejo y atado
a las vidas de otros cuerpos
que te saciaran la sed
por momentos, estudiados
sin necesitar querer.
Si antes hubiera sabido
que hay que darte de comer
lavarte la cara y manos
cuidarte para dormir
asear tus vanidades
cambiar tu rostro de hiel
trabajar siempre, a tu lado
para que descanses bien
y no te veas que eres
solo un trozo de papel
donde escribes a la muerte;
solo un pedazo de carne
que hay que satisfacer.
Si hubiera sabido antes
que fuiste malo al nacer,
que ocultabas tus miserias
sin que las pudieran ver
nada mas que las mujeres
que te quisieron querer.
Si me lo hubieras contado,
que no sabías querer,
no saben llorar tus ojos,
no sabes sufrir de amor,
no sabes de sentimientos,
de honestidad ni de honor;
que no conoces palabra
si no es para dar dolor.
Si yo me hubiera enterado
de que vives del amor,
de las mujeres y el ocio,
nunca me hubiera acercado,
nunca te hubiera mirado,
nunca te hubiera abrazado,
nunca te hubiera querido,
porque no puedes querer.

Eloisa

15 noviembre 2009

VIDEOS DE ANDREA BOCELLI - "JURAME" Y OTROS - PARA TODOS LOS ENAMORADOS




http://video.libero.it/app/play?id=c57940c6fdac026530ebba29134224a8

13 noviembre 2009

CUENTO DE LOS DOS PÁJAROS

"LOS DOS PÁJAROS"



Dos pájaros estaban muy felices sobre la misma planta, que era un sauce. Uno de ellos se apoyaba en una rama en la punta más alta del sauce; el otro estaba más abajo, en la bifurcación de unas ramas.
Después de un rato, el pájaro que estaba en lo alto dijo para romper el hielo:
- ¡Oh, qué bonitas son estas hojas tan verdes!
El pájaro que estaba abajo lo tomó como una provocación y le contestó de modo cortante:
- ¿Pero estás cegato? ¿No ves que son blancas?
Y el de arriba, molesto, contestó:
- ¡Tú eres el que estás cegato! ¡Son verdes!
Y el otro, desde abajo, con el pico hacia arriba, respondió:
-Te apuesto las plumas de la cola a que son blancas. Tú no entiendes nada, so tonto.

El pájaro de arriba notaba que se le encendía la sangre y, sin pensarlo dos veces, se precipitó sobre su adversario para darle una lección.
El otro no se movió. Cuando estuvieron cercanos, uno frente a otro, con las plumas encrespadas por la ira, tuvieron la lealtad de mirar los dos hacia lo alto, en la misma dirección, antes de comenzar el duelo.
El pájaro que había venido de arriba se sorprendió:
- ¡Oh, qué extraño! ¡Fíjate que las hojas son blancas!
E invitó a su amigo:
- Ven hasta arriba adonde yo estaba antes.
Volaron hasta la rama más alta del sauce y esta vez dijeron los dos a coro:
- ¡FÍJATE QUE LAS HOJAS SON VERDES!



Texto obtenido en: http://blogs.diariovasco.com

12 noviembre 2009

POEMA "LAS VERDADES DE UN EROS"



"LAS VERDADES DE UN EROS"

¿Que te pensabas de mí?
¿Que era estúpida, tonta y loca
para morir junto a tí?
¿Que puedes tener dos cosas,
una huerta y un jardín?
Jardín sin flores plantaste
y la huerta, es un sin fin
de serrines polvorientos
que se vuelven contra tí.

Porque fuiste mal amigo,
mal obrero y mal vecino,
mal maestro, imaginario,
mal amante y traicionero,
solo sirves de enemigo, y
ni un crucifijo colgado
te servirá en el futuro
para que espies tu daño,
que tus culpas
llegan muy alto.

¡Que no aceptas la vejez!
Quieres ser joven niñeando
urgando en cuerpos de seda
para creerte mas serrano.

Quieres ser rico vagueando,
Quieres ser rico sin serlo,
acumulando regalos,
comiendo de mano ajena
que se apiada de tu mano
y abusando y despojando,
llenaste el arca a diario.

Eres fatuo y vanidoso,
un inmaduro miedoso,
vampiro de quien te adula
si femenino es su nombre,
un arlequín de pie flojo
que cuelga de los tejados
porque si andas por la calle,
hombre, te viene grande.
Un oscuro personaje.

Pero a todos llega el día
y cuando te encuentres solo,
tembloroso hasta los pies,
buscarás la mano amiga
donde dejaste rencor,
mala rabia, mala ira;
y ese día es tu enemigo.
 No te prestará el calor,
que le robaste su vida.

Porque has dejado pobreza
y te has burlado del honor,
no miras más a los lados,
que de todas partes miran
y te critican al viento
por cualquier sitio que pasas.
Que no es bueno dejar odio,
dejar gente tan partida
por lo sitios donde pisas,
porque el día que se unan
esos trozos de vajilla,
se acercarán a tu boca
para que lamas las migas.

¡Ay, humano, que egoista!
¡Que todo el daño que has hecho
te seguirá hasta la morgue
donde pagarás tus deudas
hasta el dia que se antoje!

¡Pobre diablo!
¿Qué te has hecho,
creyendote mas que nadie,
mas que el resto de mortales
para robarles la paz?
¡Pobre iluso que en la noche
duermes a puerta cerrada
por miedo a que un alma herida
se te acerque hasta la cama!

Eloisa

UNA ROSA ES UNA ROSA - VIDEO DE MECANO. Y DE TODAS LAS ROSAS...PUEDEN BROTAR ESPINAS



MECANO - Una rosa es una rosa
Cargado por jief75. - Ver los videos de música recién destacados.

07 noviembre 2009

ENTRE NARANJOS Y OTOÑOS

Imagen obtenida en www.artecorboba.com/museos


"ENTRE NARANJOS Y OTOÑOS"
......................................

El sonido del otoño,
 ululando entre las rejas
de abandonadas moradas,
crujiendo viejos maderos
de puertas muertas de nada;
chisporrotean las brasas
despues del anochecer
tan temprano,
tan cercano,
que la noche apagará
con el silvido del aire
con soplos de luna roja.

En las mañanas de otoño
de sol ardiente y aireado
me encamino hacia las huertas
con las bolsas de la mano,
con un sombrero apretado,
los guantes de cuero basto,
y las botas bien cerradas
que los espinos son malos
las ramas crecen salvajes
y las abispas se exhaltan.
Entre naranjos espesos
quiero remover las ramas
en busca del fruto dulce
que las huertas me regalan;
rebuscando entre la braña
el zarriche se me agarra,
las moscas del suave azahar
rebolotean guardianas
como queriendo salvar
la dulzura de su casa;
no quieren que coja nada,
no dejan robarse el alma.

Me encamino hacia la vía
con las presas regaladas,
con rasguños en los brazos
y la cara colorada
pero llevo bien asidas,
por lo menos,
cien naranjas;
que cuando empiece la tarde
y al sol le cambie la cara
iré por la calle arriba
y antes de que el día caiga,
cuando empiece a oler las brasas,
quien no se acerque a la carne
al menos, tendrá naranjas;
que dicen que el hambre es malo
y nadie debe probarla.

Eloisa

POEMA "ESCRIBIRÉ HASTA SANGRARME LAS UÑAS"



Escribiré hasta sangrarme las uñas
con la intensidad del que aspira en busca del aire
que un bochornoso día engulló.
Escribiré con la fuerza
de la mujer que empuja al retoño,
cerrando los ojos de alivio al verlo nacido.
Será sobre mi misma
la tragedia que ha de llegar,
cuando caiga la noche,
sin llegar a verla;
cuando las uñas ya no me puedan sangrar
de tanto escribir,
de tanto sufrir,
de tanto amor y
tanto odio,
tanto olvido.
Porque alguien me enseñó un día
que la verdad
siempre anda sobre la mentira
como la sal en el sudor de la cara,
Escribiré,
hasta que las uñas me sangren
verdades interiores
en una justa causa,
mi causa
buscando encontrarme.
Eloisa

05 noviembre 2009

SI ALGO HICE, FUE SENTIR.

Estos últimos días estube leyendo un libro. Lo acabé. Hacía tiempo, mucho, que no me sentaba tranquila, quieta, al aire, y sin levantar la mirada cuando alguien pasa junto a mí. Olvidé por largo tiempo el sosiego de las letras y la tinta en el papel; me despreocupé a mi misma, me olvidé.
No digo que libro leí, que buscaba en su lectura, que encontré cuando pasaba las páginas. Solo me senté, me miré, me ocupé, y leí.

"Durante toda la tarde estuve mirando  las aguas del rio Piedra. La mujer nos trajo bocadillos y vino, dijo algo sobre el tiempo y volvió a dejarnos solos. Mas de una vez el interrumpió la lectura y se quedó con la mirada perdida en el horizonte, absorto en sus pensamientos.
En cierto momento, resolví dar una vuelta por el bosque, por las pequeñas cascadas, por las laderas llenas de historias y significados. Cuando comenzaba a ponerse el sol, regresé al sitio donde lo había dejado.
- Gracias - fue su primera palabra cuando me devolvió los papeles - y perdón.
A orillas del rio Piedra me senté y sonreí.
- Tu amor me salva, y me devuelve los sueños -continuó.
Me quedé callada, sin moverme.
- ¿Conoces bien el salmo 137? - preguntó.
Dije que no con la cabeza. Tenía miedo de hablar.
- A orillas de los rios de Babilonia ....
- Si, si, lo conozco -dije, sintiendo que volvía poco a poco a la vida -. Habla del exilio. Habla de las personas que cuelgan sus cítaras porque no pueden cantar la música que les pide el corazón.
- Pero después de llorar de nostalgia por la tierra de sus sueños, el salmista se promete a si mismo:
" ¡Jerusalén, si yo de ti me olvido,
que se seque mi diestra!
¡ Mi lengua se me pegue al paladar
si de ti no me acuerdo...!"
Sonreí una vez mas.
- Me estaba olvidando. Y tú me haces recordar.
-¿Crees que recuperarás tu don? -pregunté.
- No lo sé. Pero Dios siempre me dió una segunda oportunidad en la vida. Me la está dando contigo. Y me ayudará a encontrar mi camino.
- El nuestro -lo interrumpí de nuevo.
-Si. El nuestro.
Me cogió de las manos y me levantó.
- Vete a buscar tus cosas - dijo -. Los sueños dan trabajo."

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* Aquí os dejo un pequeño texto. Si sabeis de que libro se trata, me gustaría que conocer vuestra opinión, la "miga" de este poquito que os muestro. Si te animas, haz un comentario o cuéntamelo en mi libro de visitas.


Eloisa